A poco más de un mes del doble terremoto que estremeció a Venezuela, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) actualizó la ubicación del epicentro del sismo principal de magnitud 7,5, una modificación que cambia la interpretación científica de la secuencia sísmica que dejó miles de víctimas y devastó amplias zonas del país.
En la actualización oficial publicada este 28 de julio, el organismo informó que el terremoto de magnitud 7,5 fue relocalizado a unos 17 kilómetros de Catia La Mar, en el estado La Guaira, mientras que el sismo de magnitud 7,2 continúa ubicado en las cercanías de San Felipe, estado Yaracuy.
Con esta revisión, el USGS deja de presentar ambos eventos con un mismo origen geográfico y establece que se trató de dos terremotos con focos distintos, ocurridos con apenas unos segundos de diferencia.
La actualización también ratifica que el movimiento telúrico de magnitud 7,2 fue un sismo precursor (foreshock) y que el terremoto de magnitud 7,5 constituyó el evento principal, responsable de la mayor liberación de energía de toda la secuencia.
¿Por qué cambió el epicentro?
Aunque pueda parecer inusual, este tipo de actualizaciones forman parte del procedimiento habitual de la sismología moderna.
En las primeras horas posteriores a un gran terremoto, los organismos científicos elaboran soluciones preliminares utilizando la información disponible en ese momento. A medida que reciben registros de cientos de estaciones sísmicas distribuidas alrededor del mundo y procesan nuevos datos con modelos más precisos, es posible recalcular con mayor exactitud la ubicación del hipocentro y del epicentro.
Por esa razón, la modificación realizada por el USGS no significa que el terremoto haya ocurrido en otro lugar, sino que la ubicación determinada inicialmente fue refinada mediante un análisis científico más completo.
Una actualización con implicaciones científicas
La nueva localización del terremoto principal tiene importantes implicaciones para las investigaciones que continúan desarrollándose sobre el desastre.
Entre ellas, permitirá revisar con mayor precisión qué segmento de falla produjo la ruptura principal, mejorar los modelos sobre la propagación de la energía sísmica, recalcular mapas de intensidad del movimiento del suelo y comprender mejor por qué algunas de las zonas más afectadas registraron niveles de destrucción tan elevados.
Asimismo, la relocalización servirá como base para futuras investigaciones sobre la dinámica del doble terremoto y para actualizar los estudios de amenaza sísmica en el centro-norte del país.
La actualización del USGS constituye uno de los cambios técnicos más relevantes realizados desde que ocurrió la tragedia y aporta nueva información para reconstruir científicamente uno de los desastres naturales más graves registrados en la historia reciente de Venezuela.
