El sismo de gran magnitud ocurrido el 24 de junio dejó daños estructurales importantes en la Basílica Santa Teresa, uno de los templos con mayor peso histórico y espiritual para Caracas y para la identidad religiosa venezolana. A raíz de esas afectaciones, el inmueble recibió una clasificación técnica de riesgo alto («etiqueta roja»), lo que impide el acceso al interior por motivos de seguridad.
Pese a esa restricción, la comunidad de fieles no ha dejado de acudir al lugar. Un recorrido periodístico permitió comprobar que la devoción sigue tan viva como antes del sismo, aunque ahora se exprese al aire libre.
Un templo trasladado a la calle
Para no interrumpir la vida religiosa del sector sin exponer a nadie a riesgos estructurales, las actividades litúrgicas se reubicaron temporalmente en los alrededores del templo. Las misas ahora se celebran en las calles y plazas contiguas a la Basílica.
Entre las medidas adoptadas destacan:
- La imagen venerada, visible desde afuera: la imagen del Nazareno de San Pablo fue colocada en uno de los accesos perimetrales, protegida por el cerco de seguridad, de modo que los devotos puedan orar y hacer sus peticiones desde la acera.
- Nuevos horarios de misa: de lunes a sábado a las 5:00 p.m., y los domingos a las 8:00 a.m., 10:00 a.m., 12:00 m. y 5:00 p.m. Se recomienda a los asistentes protegerse del clima, ya sea con sombrillas o hidratación, al tratarse de espacios abiertos.
- El futuro del edificio: las autoridades confirmaron que la Basílica no será demolida. Un equipo técnico multidisciplinario continúa evaluando el alcance de los daños para definir el plan de restauración.
Testimonios de una fe que no se apaga
En el reportaje se recogieron testimonios de feligreses que describen su actitud frente a la adversidad: aunque el terremoto dejó huella, aseguran que el optimismo colectivo prevalece y que seguirán honrando al Nazareno de San Pablo, sin importar que sea desde la calle.
Durante estas jornadas de oración al aire libre, los asistentes no solo piden por la pronta recuperación del templo, sino también por el bienestar de las comunidades del estado La Guaira y de otras regiones golpeadas por el sismo. Las autoridades eclesiásticas han pedido a los ciudadanos respetar el perímetro de seguridad establecido.
